De repente, una caja de texto interrumpió el silencio: "¿Por qué nos has traído a este formato, Lucas?"

A la mañana siguiente, el enlace de descarga había desaparecido. En su lugar, solo quedaba un comentario anónimo: "Instalación completada. Usuario optimizado".

La instalación fue inusualmente rápida. Al iniciar el juego, la pantalla de carga no mostraba los colores vibrantes habituales. El naranja del atardecer de Paldea parecía más bien el tono de la sangre oxidada, y la música, aunque familiar, tenía un tono metálico, como si se reprodujera desde el fondo de un pozo.

En un rincón olvidado de la red, oculto tras capas de anuncios parpadeantes y enlaces engañosos, yacía un archivo titulado de forma tentadora: .

"Los archivos NSP no son solo datos" , decía el texto. "Son contenedores. Gracias por abrir la puerta".

Las luces de su habitación parpadearon y se apagaron. Lo único que iluminaba el cuarto era el brillo escarlata de la pantalla de la Switch, donde el juego ya no mostraba a Paldea, sino un reflejo exacto del rostro aterrorizado de Lucas, atrapado ahora en el código del "juego completo".